humberto garza
> enviame las novedades para difundirlas en el blog
¡Que viva YO… y todos los que me emprestan!
¡Deca! ¡Deca de mi alma! A ver si por este medio de tu paisano Impaglione te encuentro. Él me ha pedido que le envíe “mis novedades” para difundirlas en su blog. Yo ya no tengo novedades, el Alzymers me las borra de la memoria con la rapidez que se desaparece de mis bolsillos el dinero que me emprestan’. Mi última novedad fuiste tú. Para ti escribí mis poemas finales. ¿Recordás que salías embanderada’ como la Duncan a estrenar bailongos, con tus pies descalzos? Eran los tiempos en que Tolouse bosquejaba en el Moulin Rouge, él quería pintarte también a ti, yo me enfadaba y le decía: A esta obra maestra de la naturaleza no la pongas en circulación con tus pinturas, porque ya la hice famosa en mis “poesías” (así le llamaba yo antes a los poemas) ¡Tolouse se incomodaba y me veía con unos OJOTES...! Casi parecía buho de esos que se paran en los arbotantes.
¡Soy marciano! ¿Apoco no sabes que siempre voy amarte?
Los bélicos humanos, siempre tan faltos de cariño, perseguían a E.T. para matarlo. Yo me escondía en las cuevas sin murciélagos, habitadas por un quiotro’ Cro-Magnon amistoso. Tú llegabas gritando: “¡Bicho raroooo, sal de tu agujero, no te escondaaas!” Todo era más profundo en aquel entonces. ¡Hasta las cuevas! Los platillos voladores hacían noticia en los periódicos, eran grandes y luminosos; no como esos que ahora ven los recién casados antes de limar sus asperezas y adaptarse. Tus pesquisas eran extrañas, muy simples, porque habías crecido entre montoneras de indios argentinos: Mapuches, Yámanas, Guaraníes… y aunque te habías modernizado y ahora habitabas entre valientísimos Mohawks; indios de wevos kilométricos, que residen en Canada… seguías igual de silvestre. Orgullosa de vivir bajo un Primer Ministro y no un Presidente. “Eso es más chic’-decías-. ¡Mírame ahora! Entre Kanahwakes, Kanesatakes y Akwesasnes.” Nunca adiviné como ascendiste la escalera antropológica en forma tan vertiginosa ¡Y sin marearte! Pero eso a mí no me importaba. Me importaban sólo tu gran afecto y el catalizador verbal que nos hacía divinos a los dos. Dijo el gran Suicida Mexicano: “Los dos una sola alma / los dos un solo cuerpo / y en medio de nosotros / tu suegra como un dios.” Ya no recuerdo si era: ¿“Tu suegra” o “Mi madre”? Para el caso es lo mismo. Por más que se me dislocan los dedos tratando de transcribir perfectos textos. ¡Me falla! ¡No me sale! ¿Y por qué yo no me suicidé cuando te fuiste? Tal vez porque uno de esos Mohawks se llevó mi herramienta y ahora anda luciendo por ahí lo que era mío.
Si es porque tomo tequila / Mañana tomo Jerez / Si es porque me ves borracho / Mañana ya no me ves.
Dicen que el vino causa cirrosis hepática, a mí me hace decir tonteras; borra todos los vestigios de mi elocuencia. ¡Deca mía! Sin nombre… Como la mujer de Lot. Al convertirme en hombre sin retórica, enfado a mucha gente. Y de toda la gente que enfadé… ¡Tenía que enfadarte también a ti! -¿Dónde estarás ahora? / no lo sabe mi insomnio ni lo sabe mi ensueño / ¿Es que se pierden fácil las personas más bellas? / O es que has llegado al grado de intangible? / ¡Y en nada te evidencio!-. Nunca negué que mi cerebro no podía funcionar a la velocidad del tuyo. Buenisano’ estoy de menta, borracho estoy demente y me agarran a mentadas’. ¡Tanta diversión que existe! Como el andar de turista en páginas pornográficas, o el andar cibersexeando gente en el WEB. Para luego envíarle un e-mail a San Pedro: “¡A esta no la dejes entrar! anoche se le puso el libido extremadamente cochino, conmigo!” De todos esos esparcimientos, tuve que escoger yo el que envió a la tumba a Shakespeare, Poe, Darío, Thomas… ¿Cuantos poetas más tiene que matar el alcohol para que el resto aprendamos la lección? ¡Deca mía… perdona mi inocencia etílica y vuelve!
Cuando estén secas las pilas / de todos los timbres / que vos apretás…
Cada vez que miro una persona de apellido italiano hablando español, me digo: ¡Este es otro cantor de Tangos! Y es otra vereda o camino para encontrar a mi “Immortal Beloved Deca” Y les busco foros de expresión, donde poner mi pesquisa: “Ando en busca de una monjita con alma más blanca que la de mi abuela Alberta o la de mi tía Mucia; ella me quería y admiraba desde su esquina, y se fundía jolgoriosamente en la gran locura que no me abandona en esta vida breve. Díganle a la ecuménica esa que cargó con la cruz más liviana del casorio, que la extraño y no la olvido.” Todo ello, con el deseo que la nostalgia algún día te descuere y vuelvas a tus raíces al escuchar remotamente un bandoneón… Pongo mi artículo en el blog del Impaglione este, que escribe como un diablo que no ha descubierto la peculiaridad del Prozac. Para ver... ¡SI TE ENCUENTRO!
Nuestra religión es un texto de leyendas interplanetarias. Nadie vestirá mis gritos de alegría, nadie lucirá mis blancos uniformes ni doradas medallas; si tú… Entre montoneras de indios te me escondes.
Humberto www.humbertogarza.com
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Por lobitogabriel - 27 de Agosto, 2006, 9:57, Categoría: lecturas
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